Dislalia

Dislalia

Dislalia se define como la alteración en la pronunciación de uno o varios fonemas por sustitución u omisión de los mismos en personas que no poseen lesiones neurológicas centrales ni malformaciones en los órganos fonoarticulatorios. En estos casos, es primordial una estimulación temprana para adquirir el contenido fonemático, lexicológico y sintáctico.

Clasificación de la dislalia (Adaptación de Gallego):

– Dislalia evolutiva: Propia de la inmadurez neuronal y considerada normal hasta los seis años.. Además cabe destacar que los niños con trastorno fonológico poseen una tasa de velocidad de habla normalmente reducida, hecho no significativo en las consultas de niño sano que atienden los profesionales de enfermería a diario en este rango de edad.

– Dislalia audiógena: Se caracteriza por la dificultad en la discriminación auditiva básica.

– Dislalia orgánica: Se produce cuando la lesión se encuentra producida por una alteración de los órganos periféricos del habla. Es la comúnmente llamada por otros autores, disglosia. Es muy importante derivar con logopeda para su posterior evaluación y/o intervención en caso necesario, ya que, el defecto en la articulación que produce una disglosia, puede interferir en el proceso de aprendizaje posterior.

– Dislalia funcional: Producida por el uso inapropiado de los órganos fonoarticulatorios. Consiste en la dificultad que posee el niño para encontrar el punto de articulación correcto para producir el fonema deseado, pudiendo incluso producir, en casos severos, alteraciones en la atención e hiperactividad.

• Denominación de la dislalia según Pascual García:

. Rotacismo: Dificultad en la pronunciación de /r/

. Ceceo: Pronunciación de /s/ por /z/

. Jotacismo: Dificultad en la pronunciación del fonema /x/

. Ficismo: La no articulación del fonema /f/

. Seseo: Pronunciación de /z/ por /s/

. Numación: La no articulación del fonema /n/

. Kappacismo: Dificultad en la pronunciación del fonema /k/

. Sigmatismo: Dificultad en la pronunciación del fonema /s/

. Lambdacismo: Dificultad en la articulación del fonema /l/

. Mitacismo: La no articulación del fonema /m/

. Ñunación: la no articulación del fonema /ñ/

. Piscismo: Dificultad en la articulación del fonema /p/

. Gammacismo: Dificultad en la pronunciación del fonema /g/

. Chuitismo: la no articulación del fonema /ch/

. Tetacismo: La no articulación del fonema /t/

. Yeismo: Dificultad en la articulación del fonema /ll/

 

• Sintomatología de la dislalia

– Distorsión: Producción de sonidos de forma incorrecta o deformada y es mucho más frecuentes en los casos de baja conciencia fonológica.

– Sustitución: Error de articulación en el que un sonido es correctamente pronunciado dentro de una palabra, pero no es el adecuado, hecho que se explica por la facilidad de emisión y fluidez que proporciona dicho fonema. Como ejemplo se puede poner la pronunciación de “cada” por “cara”.

– Omisión: Eliminación del fonema que produce dificultad articulatoria, como por ejemplo pronunciar “andía” por “sandía”.

– Inserción o adición: Introducción de un nuevo fonema para agilizar la pronunciación del fonema que presenta dificultad. Como ejemplo se podría poner la pronunciación de “daragón” por “dragón”.

• Evaluación e intervención terapéutica de la dislalia

Se presenta aquí, a modo de conocimiento muy general para las enfermeras, cómo será el abordaje logopédico a niños dislálicos.

Evaluación de la dislalia:

. Mediante pruebas de lenguaje estandarizadas y baremadas como el Registro Fonológico Inducido (RFI) de Monfort o PAF de Vallés.)

. Mediante protocolos estandarizados de evaluación de movimientos de los órganos bucofonatorios

. Mediante pruebas de discriminación de sonidos.

. Algunos logopedas incluyen pruebas generales de fonología y praxias orofaciales así como de discriminación auditiva.

. La conducta, la motivación y la atención son otros aspectos a tener en cuenta y que posiblemente requieran intervención de otros profesionales.

Intervención terapéutica en dislalia: El esquema a seguir quedaría de la siguiente manera;

. Discriminación auditiva de los sonidos de la vida real y discriminación fonética de los sonidos del lenguaje con el objetivo de introducir en el desarrollo fonético/fonológico el sonido ausente.

. Ejercicios de los órganos bucofonatorios para aumentar la flexibilidad de los mismos.

. Tratamiento del fonema afectado empezando por un tratamiento aislado del mismo y evolucionando a la generalización del mismo.

. Corrección de movimientos linguales incorrectos.

. Generalización con el objetivo de integrar los nuevos sonidos correctos y adquiridos en la vida cotidiana.

. Adecuación al caso concreto, teniendo en cuenta factores de desarrollo emocional, habilidades sociales, edad, entorno, etc.

Tartamudez neurogénica (tartamudez adquirida)

La disfluencia del habla se inicia a partir de una lesión o enfer- medad cerebral en un sujeto que anteriormente tenía las condi- ciones normales para el habla fluida y/o un habla fluida nor- mal. En estos trastornos, los fallos de la fluidez suelen ser esta- bles a lo largo del tiempo y en las distintas situaciones verba- les, es decir sin oscilaciones, sin adaptarse a la fluidez, y sin manifestar ansiedad al tartamudear (contrariamente a la disfe- mia en que hay oscilaciones, adaptación a la fluidez y ansie- dad). La investigación en la tartamudez neurogénica está apor- tando datos de interés para la comprensión de la tartamudez, que no está, en la mayoría de casos, asociada a daño cerebral, pero en la que se admite la existencia de un factor disfuncional en el sistema nervioso central demostrable mediante pruebas de neuroimagen.

Tartamudez psicógena

Contrariamente a la disfemia, se inicia en el adulto, sin causa neurológica, con escasa repercusión emocional. Resulta un tras- torno muy poco frecuente, cuya causa la constituye un episodio estresante.

Disfemia o tartamudez (stuttering),
o tartamudez evolutiva (
developmental stuttering)

La disfemia se inicia en la infancia, típicamente entre los 2 y los 4 años de edad, generalmente coincidiendo con la aparición del lenguaje conectado, o sea, cuando el niño pasa de usar expresio- nes de una sola palabra a combinar varias palabras formando las primeras frases. Se exceptúan los casos de niños con retraso evolutivo del lenguaje o del habla o con síndrome de Down, en los que la tartamudez se inicia más tarde. En la mayoría de los casos la disfemia comienza sin desencadenantes aparentes. En un subgrupo de casos se refieren factores desencadenantes estresantes; en este subgrupo la existencia de antecedentes familiares de tarta- mudez es menos frecuente que en un grupo mayoritario, y además son típicos los perfiles de personalidad con alta reactividad emocional y/o rasgos de ansiedad. La conducta nuclear de la tartamudez es la disrupción de la coarticulación, mayoritariamente al inicio de la frase, dando lugar a disfluencias diversas (repeticiones de parte de la sílaba, prolongaciones silenciosas o sonoras de sonidos verbales), a pesar de que el sujeto sabe lo que quiere decir y cómo se dice, con aumento de la tensión muscular y conductas de esfuerzo para hablar, en cuanto el niño advierte la dificultad. Cuando el trastorno persiste durante más de dos años a partir del inicio, se cronifica y se complica con otros síntomas (logofobia, conductas de evitación, sentimientos y actitudes negativas hacia la comunicación) perturbando muchas veces el rendimiento social, académico y más tarde el laboral.

Taquifemia (cluttering)

Trastorno particular evolutivo, del tipo de la disfemia, con disfluencias unidas a un habla poco inteligible y excesivamente rápida. Parece afectar menos al paciente que la disfemia y, en principio, puede ser más controlable.

Tartamudez encubierta (covert stuttering)

El paciente aprecia dificultades para la coarticulación fluida normal. Sin embargo, esta dificultad apenas es apreciable para el oyente. Se da en sujetos que han padecido un trastorno de disfemia en el pasado, que han mejorado la fluidez del habla pero todavía perciben dificultad para hablar con fluidez o tienen una fluidez frágil o poco consistente. Esta forma de tartamudez se da también en algunos individuos con fobia social, que aprecian dificultades para hablar con suficiente fluidez.

Entre los diferentes trastornos de la fluidez del habla, la disfemia es el trastorno de la fluidez por excelencia.

Disfemia (Tartamudez)

La disfemia es un síndrome clínico caracterizado por disfluencias anormales y persistentes del habla, acompañadas por peculiares patrones conductuales, cognitivos y afectivos. El paciente sabe exactamente lo que va a decir pero es incapaz de decirlo con normal fluidez por causa de involuntarias repeticiones, prolongaciones o interrupciones en los movimientos productores del habla y, consecuentemente, en el flujo sonoro verbal.

Se ha venido considerando la disfemia como un trastorno especial (tartamudez idiopática) sin hallarse una clara etiología, sin poderse definir una patología cerebral. Sin embargo, reciente- mente, las pruebas de neuroimagen funcional cerebral y los potenciales cognitivos evocados describen alteraciones cerebrales funcionales de base biológica relacionadas con la tartamudez. Incluso se están hallando diferencias en el volumen de masa encefálica en estructuras relacionadas con la fluidez del habla en el cerebro de pacientes disfémicos en comparación con el cerebro de personas fluentes. También están descritos cambios en estas anomalías cerebrales estructurales y funcionales después de terapia de la tartamudez. Ya hace tiempo que se viene aceptando la tartamudez como un trastorno de origen fisiológico cerebral (y no causado por otro trastorno psicopatológico).

Tratamiento y prevención.

El tratamiento de elección para la disfemia es logoterapia con elementos de psicoterapia. Se utilizan varios procedimientos:

Enseñanza de la mecánica del habla.

Observación de la conducta al hablar.

Técnicas de fluidez.

Técnicas de relajación muscular y control vocal.

Técnicas de corrección de la tartamudez.

Entrenamiento en habilidades sociales.

Psicoterapia de modificación cognitivoconductual y de actitudes, y de reducción de la ansiedad relacionada con el habla y de las reacciones de defensa.

Modificación del entorno del paciente para eliminar los condicionantes que agravan o mantienen la tartamudez.