Patologías

Dislalia 

Dislalia se define como la alteración en la pronunciación de uno o varios fonemas por sustitución u omisión de los mismos en personas que no poseen lesiones neurológicas centrales ni malformaciones en los órganos fonoarticulatorios. En estos casos, es primordial una estimulación temprana para adquirir el contenido fonemático, lexicológico y sintáctico.

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Tartamudez neurogénica (tartamudez adquirida)

La disfluencia del habla se inicia a partir de una lesión o enfermedad cerebral en un sujeto que anteriormente tenía las condiciones normales para el habla fluida y/o un habla fluida normal. En estos trastornos, los fallos de la fluidez suelen ser esta- bles a lo largo del tiempo y en las distintas situaciones verba- les, es decir sin oscilaciones, sin adaptarse a la fluidez, y sin manifestar ansiedad al tartamudear (contrariamente a la disfemia en que hay oscilaciones, adaptación a la fluidez y ansiedad). La investigación en la tartamudez neurogénica está aportando datos de interés para la comprensión de la tartamudez, que no está, en la mayoría de casos, asociada a daño cerebral, pero en la que se admite la existencia de un factor disfuncional en el sistema nervioso central demostrable mediante pruebas de neuroimagen.

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Disglosia

La disglosia o dislalia orgánica es una alteración en la articulación de los sonidos producida por un defecto anatómico y/o fisiológico de los órganos periféricos articulatorios, y de origen no neurológico.

Las causas de la disglosia pueden ser múltiples, siendo las más generalizadas las malformaciones congénitas, los trastornos del crecimiento, las parálisis periféricas o los traumatismos, afectando en distinto grado al órgano articulatorio y a su musculatura en cuanto a la forma, movilidad, fuerza y consistencia.

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TEL (Trastorno Específico del Lenguaje).

El Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) es un trastorno grave y duradero que afecta a la adquisición del lenguaje desde sus inicios, se prolonga durante la infancia y la adolescencia, pudiendo dejar en algunos casos secuelas significativas en la edad adulta.

El término de TEL ha ido sustituyendo progresivamente al término más antiguo de “disfasia” que apenas es utilizado en estos momentos por los especialistas internacionales.

 

 

TDAH

TDAH son las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Se trata de un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad.39 y que en muchas ocasiones está asociado con otros trastornos comórbidos. Es fundamental para el diagnóstico de TDAH evaluar que estos síntomas nucleares que hemos comentado (déficit de atención, hiperactividad e impulsividad) se presenten:

1. desde una edad temprana: antes de los 12 años.

2. con una intensidad y frecuencia superior a la normal para la edad y la etapa de desarrollo del niño.

3. que deterioren o interfieran de forma significativa en el rendimiento del niño en dos o más de los ámbitos de su vida: escolar o laboral, familiar y social.

4. no ser causados por otro problema médico, un tóxico, una droga u otro problema psiquiátrico.3

Pese a que pueda existir sospecha clínica en niños de menos de 6 años el diagnóstico de TDAH requiere haber superado esta edad. Además, es frecuente que el TDAH se reconozca en los niños cuando comienza la educación primaria, coincidiendo con dificultades en el rendimiento escolar y la presentación de disfunciones sociales.

Los síntomas del TDAH son independientes unos de otros. No todos los niños con el trastorno manifiestan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Es decir que un niño con TDAH puede manifestar sólo uno de estos tres síntomas.

De la diversidad de manifestaciones del TDAH se diferencian tres presentaciones según el DSM-5 Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales:

  • Presentación predominante de falta de atención
  • La conducta prevalente es el déficit de atención
  • Presentación predominante hiperactividad/impulsividad
  • La conducta prevalente es la hiperactividad y/o impulsividad
  • Presentación combinada déficit de atención e hiperactividad/impulsividad
  • Presentan los tres síntomas nucleares (déficit de atención, hiperactividad e impulsividad)

Trastorno del Espectro Autista (TEA

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que ya se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de todo el ciclo vital.

Los síntomas fundamentales del autismo son dos:

• Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social.

• Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

Los indicios que pueden ser indicativos del TEA en los niños son:

• En el parvulario y en la escuela, hay falta de interés por los otros niños.

• No comparten intereses (no acostumbran a señalar con el dedo aquello que les llama la atención para compartirlo con los demás).

• Ausencia de juego simbólico (dar de comer a muñecas, hacer cocinitas, jugar a coches como si fueran de verdad, etc.).

• Se establece poco contacto visual y no observan la expresión de la cara del interlocutor cuando juntos están viendo alguna cosa inusual. No acostumbran a realizar la sonrisa social.

• Su lenguaje, si existe, es literal (no entienden las bromas, los chistes, los dobles sentidos ni las metáforas).

• Evitan el contacto físico o les gusta más bien poco. Acostumbran a tener hipersensibilidad táctil, olfativa, gustativa y auditiva. Frecuentemente existe poca sensibilidad al dolor.

• Reaccionan poco ante la voz de sus padres, lo que puede hacer sospechar de un déficit auditivo.

• Presentan intereses inusuales. Además, son repetitivos y no compartidos.

• Pueden mostrar comportamientos extraños, repetitivos y auto estimulantes como el balanceo, el movimiento de aleteo de manos o caminar de puntillas entre otros.

• Los que presentan más nivel intelectual, notan que son diferentes y no entienden qué les pasa. Son la pieza del puzzle que no sabe acoplarse ni encajar en el tablero social.

Dislexia

La dislexia se incluye dentro de una amplia clasificación, la de las dificultades específicas de aprendizaje (DEA) definidas como “Desorden en uno u más de los procesos básicos que involucran la comprensión oral y escrita del lenguaje”. Los problemas que pueden observarse en la escuela se concretan en distintas áreas: pensamiento, habla, lectura, escritura, deletreo o dificultad para manejar signos matemáticos. Se da en sujetos con un desarrollo cognitivo o inteligencia normal o alta, que no padecen alteraciones sensoriales perceptibles y que han recibido una instrucción adecuada.

Tipos de dislexia.

Las investigaciones de los últimos años hablan de dislexia como síndrome que se manifiesta de múltiples formas o tipos. La mayoría de las personas disléxicas presentan algún tipo de déficit auditivo/fonológico, viso-espacial o psicomotor. Existen distintos tipos de dislexia en función de muy diversos factores.

Se puede decir que la dislexia presenta una sintomatología común, pero no necesariamente acumulada; es decir, que pueden presentarse, a modo de aproximación, algunos de los siguientes síntomas (en sucesivos apartados se detallará más):

a) En la lectura: confunden letras, cambian sílabas, repiten, suprimen o añaden letras o palabras, inventan al leer, comprenden mal lo que leen, se saltan renglones, carecen de entonación y ritmo, se marean o perciben movimientos en las palabras o en los renglones…

b) En la visión: parece que tienen problemas en la visión/audición, pero los exámenes médicos no los suelen confirmar. Puede sorprender notablemente su agudeza visual y capacidad de observación, o todo lo contrario, les falta percepción profunda y visión periférica; ambos extremos tampoco suelen ser detectados por los exámenes médicos.

c) En la escritura y ortografía: en las copias o dictados realizan inversiones, omisiones, sustituciones o adiciones en letras o palabras. La escritura varía pudiendo ser ilegible. Tienen dificultad para entender lo que escriben y grandes dificultades para memorizar y automatizar las reglas ortográficas, máxime si no es en su lengua materna. Tienen, o la letra muy grande o, por el contrario, muy pequeña. Ejercen gran presión con el lápiz, o escriben tan flojo que no se puede leer; borran a menudo, y no siempre lo que desean borrar…

d) Coordinación motora: a menudo sus etapas de gateo o de caminar son anteriores o posteriores a lo habitual, o no gatean. Tienen grandes dificultades con la coordinación fina y gruesa (atarse los cordones, ir en bicicleta, coordinar distintos movimientos, chutar o botar una pelota, etc.). Su equilibrio también se ve a menudo afectado seriamente, confunden izquierda y derecha, arriba y abajo, delante y detrás; les cuesta mucho representar la figura humana en el momento habitual. Son toscos en los juegos que exigen coordinación, como los de pelota, de relevos, de equipo. Frecuentemente son especialmente torpes en su vida cotidiana (chocan con todo, si lanzan algo va a parar al lugar menos adecuado, rompen, derraman y lastiman todo lo que tienen a su alrededor…).

e) Matemáticas y comprensión del tiempo: cuentan con los dedos o son fantásticos en el cálculo mental (e incapaces de traspasarlo después al papel), tienen dificultades con las operaciones aritméticas, o las colocan mal sobre el papel, les cuesta el entendimiento de los problemas, las tablas de multiplicar les pueden suponer un suplicio (hoy las saben perfectamente y mañana no recuerdan nada), tienen problemas con el manejo del dinero, no aprenden las horas (especialmente con relojes de manecillas), les cuesta controlar el tiempo y saber el momento del día en el que están, los meses o los años (suelen tardar mucho en saber la fecha de su cumpleaños, o el teléfono de sus padres), tienen dificultades en las tareas secuenciales (más de una orden o más de una operación…)

f) Situación en el espacio: aparte de algunas que ya se han comentado, se pierden con mucha frecuencia, si bien a veces son capaces de recordar lugares por los que han pasado una sola vez.

g) Limitación de la capacidad para integrar información que entienden por separado, ejercitando una operación mental pero sin globalizar o pasar de una operación cognitiva a otra. Al tratar de pasar de una operación a otra se produce una falta de atención que hace que se produzca un bloqueo en el curso del procesamiento de la información que ya había. Se trata de un factor asociado y secundario, pero que interfiere en el procesamiento de la información ya sea verbal, numérica o visoespacial. Combinar estas habilidades haría que el procesamiento de la información siguiera un curso adaptativo a los estímulos, que es lo que ocurre en la normalidad. Sin embargo, si el procesamiento no integra diversos recursos, se producen efectos secundarios tales como el enlentecimiento de la respuesta, el bloqueo y otros.

Disfonia

Disfonía es la pérdida del timbre normal de la voz por trastorno funcional u orgánico de la laringe. Esta alteración, puede manifestarse a cualquier edad desde que se inicia la producción de sonidos. El sonido generador  de la voz se origina por la vibración de las cuerdas vocales, situadas en la laringe. Esta vibración se produce a su vez, por el paso de un flujo aéreo proveniente de los pulmones, que origina modificaciones de presión sobre el espacio situado entre ambas cuerdas vocales. Una vez que el sonido es originado por las cuerdas vocales, este puede ser modulado por los espacios aéreos situados en la laringe supraglótica y ororinofaringe, que denominamos cavidades de resonancia. Cuando existe un problema en las cuerdas vocales, esta vibración es defectuosa y la voz sale con alteraciones ( voz ronca, rasposa, apagada, entrecortada, etc.)

Disfonía Funcional.

Es la alteración de la voz sin lesión anatómica en los órganos fonatorios. Son las disfonías más frecuentes.

Hay varios tipos:

Disfonía por abuso vocal

Disfonía por mal uso vocal.

Fonoponosis.

Disfonías infantiles.

Causas:

Hablar con tono superior a lo normal

Gritar.

Carraspear.

Toser frecuentemente.

Cantar inadecuadamente.

Inhalar polvo, humo de tabaco y gases irritantes.

Abusar del alcohol.

Disfonía Orgánica.

Es la lesión de la voz provocada por una lesión anatómica en el sistema fonatorio.

Puede estar producida por:

Inflamación: edemas.

Infección.

Artritis o artrosis.

Enfermedades del aparato respiratorio.

Enfermedades endocrinológicas

Tumores.

Alteraciones de las cuerdas vocales.

Malformaciones congénitas.

Causas.

Nódulos.

Pólipos.

Inflamaciones (agudas, crónicas, específicas)

Tumores.

Parálisis laríngea.

Edema de Reinke.

Disfonía Psicógena.

Es la alteración de la voz producida por un trastorno psicológico.

Nos encontramos con los siguientes tipos:

Disfonía histérica.

Disfonía obsesiva.

Fonofobia.

Disfonía neurasténica.

Disfonías espásticas.

Causas.

Producidas por trastornos psicológicos.

Neurosis

Respuestas inadecuadas al miedo.

Hipocondríacos.

Disfonía Audiógena.

Es la alteración de la voz como consecuencia de un déficit auditivo. El tratamiento de esta disfonía está dentro de la terapia logopédica global que requieren este tipo de pacientes y cuyo principal objetivo no es el tratamiento de la disfonía en sí, sino de la emisión de sonidos inteligibles del habla.

Disfonía Traumática.

Es la disfonía provocada por un traumatismo externo (accidente de tráfico, agresión con objeto punzante…) o interno (intubación intracraneal, tubos nasogástricos permanentes…).

Deglución atípica.

La deglución atípica se define como aquellos movimientos compensatorios que se desencadenan por la inadecuada actividad lingual en el acto de deglutir en la fase oral.

La deglución atípica se detecta cuando los niños proyectan la lengua en la cara palatina de los dientes anteriores abriendo la mordida, espacio que luego ocupa la lengua. Esto se traduce en problemas para pronunciar con claridad ciertos fonemas como: /d/,/t/,/l/,/n/,/r/.

En muchos casos una evaluación e intervención logopédica temprana puede evitar que se instauren patrones y hábitos incorrectos que generen anomalías estructurales en los órganos fonoarticulatorios: maxilares,  paladar, mejillas y dientes.

Síntomas:

Labios hipotónicos.

Se ha determinado un perfil facial característico de la persona con deglución atípica:

Lengua descansando entre los dientes,

Tendencia a la respiración bucal,

Maxilar superior o inferior avanzado o retrasado.

No realiza una deglución adecuada porque mastica con los dientes y no con los molares posteriores:

Quedan sobras de alimento en el vestíbulo y la cavidad bucal,

Saca alimentos fuera de la boca y no degluten con tanta frecuencia

Realiza movimientos excesivos como: elevar la cabeza, contraer los labios excesivamente o hacer muecas o ruidos al tragar.

Disfagia.

La disfagia es una alteración asociada a las molestias o problemas al tragar. La persona que padece esta enfermedad tiene dificultades para formar en la boca el bolo alimenticio (la porción de alimento que se debe tragar) o para que el bolo se desplace desde la boca hasta el estómago.

Síntomas

Los signos y síntomas asociados con la disfagia pueden ser los siguientes:

Dolor al tragar.

Sensación de que los alimentos se atascan en la garganta o en el pecho, o detrás del esternón

Babeo

Imposibilidad de tragar

Voz ronca

Regreso de los alimentos a la boca (regurgitación)

Acidez estomacal frecuente

Regreso de los alimentos o del ácido estomacal a la garganta

Adelgazamiento repentino

Tos o arcadas al tragar

Tener que cortar los alimentos en trozos más pequeños o evitar determinados alimentos debido a los problemas para tragar

Afasia

La afasia se trata de un trastorno neurológico que se produce como consecuencia de una lesión en las áreas cerebrales que soportan el lenguaje (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015). La afasia es una alteración neuropsicológica que produce déficits diferentes déficits en el área lingüística: producción, comprensión, lectura y escritura (National Aphasia Association, 2015).

Afasia de Broca

La afasia de broca o afasia no fluente, se produce como consecuencia de un daño o lesión en áreas de lóbulo frontal izquierdo (National Insitute of Deafness and Other Communication Disorders, 2010).

Se trata de un tipo de afasia que afecta fundamentalmente a la producción del lenguaje. Los afectados suelen emplear frases muy cortas con sentido, pero que se producen con un gran esfuerzo (National Insitute of Deafness and Other Communication Disorders, 2010).

Normalmente, comprenden el lenguaje sin ningún tipo de dificultad pero pueden ocasionarle un gran malestar las dificultades de comunicación (National Insitute of Deafness and Other Communication Disorders, 2010).

A nivel clínico, la afasia de broca se caracteriza por un lenguaje expresivo no fluido, con articulación pobre, formado por expresiones y fases cortas, agramaticales y que se produce con gran esfuerzo (Ardila y Rosselli, 2007).

Además, las personas que padecen afasia de broca suelen padecer debilidad o parálisis en las extremidades del lado derecho del cuerpo (National Insitute of Deafness and Other Communication Disorders, 2010).

Afasia de Wernicke

La afasia de Wernicke o afasia fuente, resulta de un daño o lesión en áreas temporoparietales (área de Wernicke) (National Insitute of Deafness and Other Communication Disorders, 2010) y se han empleado términos como: afasia sensorial, afasia receptiva o afasia central, para su denominación (Ardila y Roselli, 2007).

En gran parte de los casos, las lesiones se producen en el lóbulo temporal izquierdo, sin embargo, también puede desarrollarse con daños asociados al hemisferio derecho (National Insitute of Deafness and Other Communication Disorders, 2010).

En el caso de las personas con afasia de Wernicke, no tienen dificultades en la producción motora del lenguaje, pero sin en la expresión. Suelen emplear frases largas, a menudo sin sentido. Suelen emplear palabras innecesarias, inventadas o sin significado (National Insitute of Deafness and Other Communication Disorders, 2010).

Como consecuencia de estas alteraciones, es complicado seguir el hilo conversacional de estas personas. Además, también presentan importantes dificultades para comprender el lenguaje y no suelen ser conscientes de estos errores (National Insitute of Deafness and Other Communication Disorders, 2010).

Afasia de Conducción

La afasia de conducción también ha sido conocida con los términos de: afasia motora cinestésica o aferente, afasia central, afasia de conducción eferente, afasia de conducción suprasilviana, o específicamente como afasia de conducción (Ardila y Rosselli, 2007).

En este tipo de afasia, el déficit principal afecta la repetición. Se caracteriza por un lenguaje espontáneo fluido, buena comprensión, pero con una repetición pobre caracterizada por la presencia de parafasias literales (sustitución de fonemas). A nivel secundario, también pueden aparecer: dificultades y defectos en la denominación, trastornos de lectura o alteraciones en la escritura (Ardila y Rosselli, 2007).

El tipo de intervención rehabilitadora va a depender de las características del paciente, objetivos y necesidades (American Speech-Language-Hearing Association, 2015).

Cuando el daño a nivel cerebral es leve, es posible que se pueden recuperar las habilidades relacionadas con el lenguaje. Sin embargo, muchas de las personas que padecen afasia, se someten a intervenciones terapéuticas, más que para recuperar el lenguaje a nivel completo, lo hacen para generar estrategias compensatorias que les permitan mantener una comunicación funcional (Mayo Clinic, 2015).

La recuperación de las habilidades lingüísticas suele ser un proceso lento y progresivo, algunos hacen progresos significativos y otros son capaces de recuperar los niveles funcionales de antes de la lesión (Mayo Clinic, 2015)

Por lo tanto, para que se produzca un efecto positivo en la rehabilitación lingüística es fundamental entre otros factores, realizar un abordaje temprano. Multitud de estudios han señalado que la terapia es más afectiva cuando se inicia poco tiempo después de la lesión.