Tartamudez

La disfluencia del habla se inicia a partir de una lesión o enfermedad cerebral en un sujeto que anteriormente tenía las condiciones normales para el habla fluida y/o un habla fluida normal. En estos trastornos, los fallos de la fluidez suelen ser estables a lo largo del tiempo y en las distintas situaciones verba- les, es decir sin oscilaciones, sin adaptarse a la fluidez, y sin manifestar ansiedad al tartamudear (contrariamente a la disfemia en que hay oscilaciones, adaptación a la fluidez y ansiedad). La investigación en la tartamudez neurogénica está aportando datos de interés para la comprensión de la tartamudez, que no está, en la mayoría de casos, asociada a daño cerebral, pero en la que se admite la existencia de un factor disfuncional en el sistema nervioso central demostrable mediante pruebas de neuroimagen.

Tartamudez psicógena

Contrariamente a la disfemia, se inicia en el adulto, sin causa neurológica, con escasa repercusión emocional. Resulta un trastorno muy poco frecuente, cuya causa la constituye un episodio estresante.

Disfemia o tartamudez (stuttering),
o tartamudez evolutiva (
developmental stuttering)

La disfemia se inicia en la infancia, típicamente entre los 2 y los 4 años de edad, generalmente coincidiendo con la aparición del lenguaje conectado, o sea, cuando el niño pasa de usar expresio- nes de una sola palabra a combinar varias palabras formando las primeras frases. Se exceptúan los casos de niños con retraso evolutivo del lenguaje o del habla o con síndrome de Down, en los que la tartamudez se inicia más tarde. En la mayoría de los casos la disfemia comienza sin desencadenantes aparentes. En un subgrupo de casos se refieren factores desencadenantes estresantes; en este subgrupo la existencia de antecedentes familiares de tartamudez es menos frecuente que en un grupo mayoritario, y además son típicos los perfiles de personalidad con alta reactividad emocional y/o rasgos de ansiedad. La conducta nuclear de la tartamudez es la disrupción de la coarticulación, mayoritariamente al inicio de la frase, dando lugar a disfluencias diversas (repeticiones de parte de la sílaba, prolongaciones silenciosas o sonoras de sonidos verbales), a pesar de que el sujeto sabe lo que quiere decir y cómo se dice, con aumento de la tensión muscular y conductas de esfuerzo para hablar, en cuanto el niño advierte la dificultad. Cuando el trastorno persiste durante más de dos años a partir del inicio, se cronifica y se complica con otros síntomas (logofobia, conductas de evitación, sentimientos y actitudes negativas hacia la comunicación) perturbando muchas veces el rendimiento social, académico y más tarde el laboral.

Taquifemia (cluttering)

Trastorno particular evolutivo, del tipo de la disfemia, con disfluencias unidas a un habla poco inteligible y excesivamente rápida. Parece afectar menos al paciente que la disfemia y, en principio, puede ser más controlable.

Tartamudez encubierta (covert stuttering)

El paciente aprecia dificultades para la coarticulación fluida normal. Sin embargo, esta dificultad apenas es apreciable para el oyente. Se da en sujetos que han padecido un trastorno de disfemia en el pasado, que han mejorado la fluidez del habla pero todavía perciben dificultad para hablar con fluidez o tienen una fluidez frágil o poco consistente. Esta forma de tartamudez se da también en algunos individuos con fobia social, que aprecian dificultades para hablar con suficiente fluidez.

Entre los diferentes trastornos de la fluidez del habla, la disfemia es el trastorno de la fluidez por excelencia.

Disfemia (Tartamudez)

La disfemia es un síndrome clínico caracterizado por disfluencias anormales y persistentes del habla, acompañadas por peculiares patrones conductuales, cognitivos y afectivos. El paciente sabe exactamente lo que va a decir pero es incapaz de decirlo con normal fluidez por causa de involuntarias repeticiones, prolongaciones o interrupciones en los movimientos productores del habla y, consecuentemente, en el flujo sonoro verbal.

Se ha venido considerando la disfemia como un trastorno especial (tartamudez idiopática) sin hallarse una clara etiología, sin poderse definir una patología cerebral. Sin embargo, reciente- mente, las pruebas de neuroimagen funcional cerebral y los potenciales cognitivos evocados describen alteraciones cerebrales funcionales de base biológica relacionadas con la tartamudez. Incluso se están hallando diferencias en el volumen de masa encefálica en estructuras relacionadas con la fluidez del habla en el cerebro de pacientes disfémicos en comparación con el cerebro de personas fluentes. También están descritos cambios en estas anomalías cerebrales estructurales y funcionales después de terapia de la tartamudez. Ya hace tiempo que se viene aceptando la tartamudez como un trastorno de origen fisiológico cerebral (y no causado por otro trastorno psicopatológico).

Tratamiento y prevención.

El tratamiento de elección para la disfemia es logoterapia con elementos de psicoterapia. Se utilizan varios procedimientos:

Enseñanza de la mecánica del habla.

Observación de la conducta al hablar.

Técnicas de fluidez.

Técnicas de relajación muscular y control vocal.

Técnicas de corrección de la tartamudez.

Entrenamiento en habilidades sociales.

Psicoterapia de modificación cognitivoconductual y de actitudes, y de reducción de la ansiedad relacionada con el habla y de las reacciones de defensa.

Modificación del entorno del paciente para eliminar los condicionantes que agravan o mantienen la tartamudez.